
Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia con un discurso de mano dura que marca un giro radical respecto al gobierno de Gustavo Petro.
El abogado y empresario ultraderechista Abelardo de la Espriella asumió este viernes como presidente de Colombia para el período 2026-2030 en una ceremonia inédita celebrada en el auditorio de la Universidad Santiago de Cali. Por primera vez en la historia moderna del país, la toma de posesión no se realizó en Bogotá, sino en Cali, un gesto que el nuevo mandatario justificó como un “acercamiento a las regiones”.
De la Espriella, que sucede en el cargo al izquierdista Gustavo Petro, llegó a la presidencia tras una campaña en la que prometió “mano dura” contra el crimen organizado, las guerrillas y el narcotráfico. Su investidura representa un giro de 180 grados en la política colombiana y se inscribe en la ola conservadora que se extiende por América Latina.
Un discurso de mano dura y crítica al gobierno anterior
Durante su primer discurso como presidente, De la Espriella envió un mensaje de “certezas en lo económico” y prometió un giro radical en materia de seguridad. “Dijeron que me quedaría y no”, declaró el nuevo mandatario en alusión a su predecesor, Gustavo Petro, quien abandonó la casa presidencial tras marcar “un antes y un después en Colombia”.
El nuevo presidente criticó duramente la gestión de Petro y anunció el fin del diálogo con los grupos armados. “No más concesiones a quienes siembran el terror en nuestro país”, afirmó De la Espriella, quien se comprometió a “restablecer el orden” y “devolver la seguridad a los colombianos”.
La ceremonia, que incluyó una polémica “oración y alabanza” religiosa tras la juramentación, contó con la presencia de varios presidentes de América Latina, el rey de España, Felipe VI, y una figura especialmente destacada: el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Según analistas citados por BBC, la presencia de Infantino simboliza “el enorme éxito que puede alcanzar un empresario”, aunque también ha generado críticas por la naturaleza polémica del dirigente del fútbol mundial, que atraviesa múltiples cuestionamientos e incluso pedidos de renuncia.
Una nueva primera dama y una fortuna cuestionada
Junto a De la Espriella, Colombia estrena también a su nueva primera dama: Ana Lucía Pineda, graduada como administradora y directora de empresas, que ha encabezado el bufete de abogados de su esposo desde hace años. Pineda fue una figura clave en la campaña presidencial y ambos se conocieron en 2008, contrayendo matrimonio poco después. La pareja tiene cuatro hijos: Lucía, Salvador, Filippo y Francesca.
La fortuna de De la Espriella ha sido objeto de escrutinio durante la campaña. El nuevo presidente, que presume de su riqueza, asegura que con ella financió su campaña y que le da “independencia de las élites”. Su despacho de abogados, De la Espriella Lawyers, ha sido su “gallina de los huevos de oro”, con clientes de la farándula, la política y el paramilitarismo. Además, maneja un conglomerado de empresas, entre ellas firmas de venta de ropa o licores, y posee propiedades costosas en Miami y Barranquilla.
Reacciones en Colombia y en el exterior
La investidura de De la Espriella ha generado reacciones encontradas. Mientras sus seguidores celebran el inicio de una nueva era de “orden y seguridad”, los sectores de izquierda y las organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el giro autoritario que anticipa el nuevo gobierno.
El presidente saliente, Gustavo Petro, abandonó la casa presidencial con un mensaje crítico hacia su sucesor y advirtió sobre los riesgos de un retroceso en materia de derechos humanos y paz. Por su parte, organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han llamado al nuevo gobierno a “respetar los estándares internacionales en materia de derechos humanos y garantizar la protección de los defensores de derechos humanos”.
En el ámbito internacional, la llegada de De la Espriella al poder ha sido recibida con cautela. Estados Unidos, aliado tradicional de Colombia, ha expresado su disposición a colaborar con el nuevo gobierno en la lucha contra el narcotráfico. La Unión Europea, por su parte, ha instado al nuevo presidente a “mantener los avances en materia de paz y derechos humanos logrados en los últimos años”.
Los desafíos que enfrenta el nuevo gobierno
De la Espriella asume la presidencia en un momento crítico para Colombia. El país enfrenta desafíos en materia de seguridad, con la persistencia de grupos armados ilegales y el narcotráfico; económicos, con una desaceleración del crecimiento y altos niveles de desigualdad; y sociales, con un tejido social fracturado por décadas de conflicto.
La promesa de “mano dura” del nuevo presidente plantea interrogantes sobre el futuro del proceso de paz con las FARC y el diálogo con el ELN. De la Espriella ha dejado claro que no continuará con la política de “paz total” de su predecesor y que priorizará la seguridad y el orden sobre las concesiones a los grupos armados.
El nuevo gobierno también enfrenta el desafío de gobernar un país profundamente polarizado. La victoria de De la Espriella, aunque contundente en las urnas, no refleja el apoyo mayoritario de una sociedad colombiana que sigue dividida entre quienes apuestan por un giro a la derecha y quienes defienden los avances sociales de los últimos años.
¿Quién es Abelardo de la Espriella?
Es un abogado y empresario ultraderechista que asumió la presidencia de Colombia el 7 de agosto de 2026 para el período 2026-2030. Sucedió en el cargo a Gustavo Petro.
¿Dónde se celebró la toma de posesión?
Por primera vez en la historia moderna de Colombia, la ceremonia no se realizó en Bogotá sino en Cali, en el auditorio de la Universidad Santiago de Cali.
¿Qué prometió De la Espriella en su discurso?
Prometió mano dura contra el crimen organizado, las guerrillas y el narcotráfico, y anunció el fin del diálogo con los grupos armados.