Alemania comprará misiles Tomahawk a EE.UU.

Alemania comprará misiles Tomahawk a EE.UU. para cerrar una “brecha estratégica” en su defensa
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha anunciado este viernes que Alemania ha cerrado un acuerdo con Estados Unidos para la compra de misiles de crucero Tomahawk. El anuncio se produjo en el marco de la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, y supone un giro significativo en la política de defensa alemana, que busca reforzar su capacidad militar ante el actual contexto geopolítico.
“Acordamos con el Gobierno de Estados Unidos, al margen de la reunión de la OTAN en Ankara, comprar misiles Tomahawk estadounidenses y estacionarlos en Alemania. Esto nos ayudará a cerrar una importante brecha estratégica en nuestra defensa”, afirmó Merz en un discurso ante el parlamento alemán. El canciller añadió que, al mismo tiempo, Alemania trabajará en el desarrollo de sus propios sistemas europeos.
Una decisión clave en el contexto de la guerra en Ucrania
La compra de los misiles Tomahawk, que tienen un alcance de más de 1.500 kilómetros, representa un cambio sustancial en la doctrina de defensa alemana. Tradicionalmente, Alemania ha sido reacia a adquirir sistemas de armas ofensivos de largo alcance, pero la invasión rusa de Ucrania y las crecientes tensiones con Moscú han modificado las prioridades de seguridad del país.
El anuncio de Merz se produce en un momento de máxima tensión en Europa, con la guerra en Ucrania como telón de fondo y las recientes escaladas entre Estados Unidos e Irán. La decisión también refleja la creciente presión de Estados Unidos sobre sus aliados europeos para que aumenten su gasto en defensa y asuman un mayor protagonismo en la seguridad del continente.
Un paso más en el rearme alemán
Esta compra se suma a otros esfuerzos de rearme que Alemania ha emprendido en los últimos años, como la adquisición de aviones de combate F-35 y la modernización de su flota de submarinos. La apuesta por los misiles Tomahawk, sin embargo, tiene una relevancia simbólica especial, ya que supone la primera vez que Alemania adquiere un sistema de armas de este tipo.
La decisión de Merz ha recibido el apoyo de sus socios de la OTAN, pero también ha generado críticas en el seno de la izquierda alemana y de sectores pacifistas, que temen que el rearme del país pueda aumentar las tensiones con Rusia. El canciller, sin embargo, ha defendido la medida como una necesidad para garantizar la seguridad de Alemania y de Europa en un mundo cada vez más incierto.