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Mujeres en el trap colombiano: ¿dónde está la nueva reina?

Karol G y Fariana abrieron caminos en el trap latino, mientras artistas como Lil Keren, Lee Eye, Viva Lives y WANNA construyen nuevas propuestas. Cali, Buenaventura, Bogotá y Medellín tienen historias que merecen más visibilidad.

Portada editorial sobre la búsqueda de una figura femenina que represente la nueva escena del trap colombiano
Artista de trap en un escenario durante una presentación de música urbana, imagen ilustrativa del reportaje sobre mujeres en el trap colombiano
Imagen ilustrativa: la presencia femenina en la nueva escena del trap colombiano.

El trap colombiano vive un momento de expansión. Medellín ha puesto nombres como Kris R, Tury, GeezyDee y Young Fatty en el centro de una nueva conversación musical; Cali tiene una escena propia alrededor de artistas como Pirlo; y Buenaventura ha llevado el sonido del Pacífico a audiencias cada vez más amplias con Topboy TGR, JS Serna y El Americano 4KT. Sin embargo, cuando se revisa quiénes encabezan esa nueva ola, la presencia femenina todavía es mucho menos visible.

La pregunta no es si existen mujeres haciendo trap en Colombia. Existen, y algunas llevan años desarrollando sus proyectos. La discusión es otra: ¿por qué ninguna ha alcanzado todavía el mismo nivel de reconocimiento popular y de protagonismo dentro de la nueva escena?

Karol G y Fariana: antecedentes que no se pueden borrar

Antes de hablar de la nueva generación, hay que reconocer a las artistas que abrieron camino. En 2017, Karol G participó junto a Bad Bunny en Ahora Me Llama, una canción clave en la expansión del trap latino y en la proyección internacional de la colombiana. Sin embargo, la propia artista aclaró en una entrevista de 2018 que no se consideraba una cantante de trap: identificaba ese sonido en canciones concretas de su repertorio, entre ellas Ahora Me Llama y El Pecado. Su trayectoria posterior se movió por distintos territorios de la música urbana y latina.

Fariana —conocida durante buena parte de su carrera como Farina— también ha trabajado con rap y trap, además de reguetón, dancehall, pop y otros sonidos. En 2020 habló de su versatilidad al presentar una improvisación que llamó Cleopa-trap, y su catálogo incluye colaboraciones y canciones cercanas a ese lenguaje. Su recorrido demuestra que las mujeres colombianas llevan tiempo explorando el género, aunque no todas hayan construido carreras exclusivamente alrededor de él.

La precisión importa: Karol G y Fariana son referentes de la música urbana colombiana y parte de la historia del trap latino, pero no sería correcto reducir sus carreras completas a ese género.

Cali: Lil Keren y una propuesta que mezcla trap con sonidos del Pacífico

En Cali hay un nombre que merece un lugar central en esta conversación: Lil Keren. La rapera, cantante, compositora y productora nació en la capital del Valle y comenzó a publicar música en 2019. Su propuesta parte del trap y cruza elementos de afrobeat, funk, salsa y dancehall. La artista se ha presentado como «La Reina del Afrotrap» y ha colaborado con nombres como Dawer x Damper, Apache, TSH Sudaca, Keke Minowa, Junior Zamora, Alexis Play y Qritiqal.

Su recorrido no se limita a una etiqueta. Proyectos como Prieta, They Know, Sin Afán y el EP Bad Kiri muestran una búsqueda sonora que conecta el hip-hop con influencias afro y con experiencias propias de una mujer afrocolombiana. Su participación en espacios de circulación musical, incluido un concierto en el Centro Nacional de las Artes en octubre de 2026, también habla de un trabajo que viene construyéndose más allá de las redes.

La ciudad tiene, además, referentes masculinos visibles en la nueva ola. Pirlo se identifica como artista caleño y ha asociado su proyecto a lanzamientos como La Casa del Trap y al colectivo Cali Cartel. La escena local, por tanto, no se reduce a una sola propuesta: conviven artistas, productores, estudios y colaboraciones que ayudan a mover el sonido urbano de la ciudad.

Buenaventura: el trap del puerto también está ganando terreno

Buenaventura tiene una historia reciente que merece atención. En mayo de 2026, Canal Trece reportó que Topboy TGR superó el millón de reproducciones en YouTube en menos de 24 horas con Más de Ahí Remix, junto a Eladio Carrión y Sech. El medio destacó el logro como un hito para el trap hecho desde el Pacífico colombiano y señaló el papel del colectivo Trap Season en el desarrollo de la escena local.

Otro ejemplo de organización musical desde el puerto es la colaboración Ya Lo Dijo, de JS Serna y El Americano 4KT, dos artistas nacidos en Buenaventura. El lanzamiento, publicado en septiembre de 2026, conectó los movimientos Gánster Planet y 4KT, y su videoclip llevó parte de esa narrativa a barrios de Cali como Terrón Colorado y Manuela Beltrán. Antes de su estreno oficial, el fragmento de la canción ya había superado los 49.000 videos en TikTok, según Billboard Colombia.

Estos casos muestran que la conversación sobre el trap colombiano no puede quedarse en Medellín. También revelan un vacío en la cobertura disponible: los reportajes recientes sobre los principales logros del trap bonaverense se han concentrado en figuras masculinas. Eso no demuestra que no existan mujeres creando música en el puerto, pero sí plantea una tarea periodística pendiente: identificarlas, escuchar sus trabajos y contar qué condiciones encuentran para circular y crecer.

Bogotá: Lee Eye y Viva Lives sostienen otras rutas del trap

En Bogotá, Lee Eye, nombre artístico de Valeria Castro, construyó una propuesta que se mueve entre trap, rap y R&B. Publicó su primera canción, Love Vibes, en 2017 y al año siguiente lanzó el EP Amethyst. Idartes y Radiónica han documentado su recorrido, sus presentaciones y la manera en que su música combina versos directos con una identidad propia.

También está Viva Lives, que participa en Desmesura junto a Kazu, Mad One y Askoman. La canción fue destacada en el balance editorial Rap Sin Cuenta 2025, de Santiago Cembrano, que describió a Viva Lives como una de las voces que insiste en abrirse espacio para el trap hecho por mujeres en Bogotá. Su presencia en ese tema es importante porque muestra una colaboración concreta dentro de la escena, no una mención aislada.

Medellín y la nueva generación: una estructura que ya tiene nombres reconocibles

Medellín concentra buena parte de la visibilidad mediática de la nueva ola. Kris R, Tury, GeezyDee, Young Fatty y Carabin3 aparecen en reportajes y proyectos colectivos que han ayudado a presentar el movimiento a públicos más amplios. El proyecto ExtraditaBlessd reunió a varios de estos artistas emergentes, mientras que Billboard Colombia ha seguido el crecimiento de Kris R y su llegada a escenarios de gran formato.

La diferencia no se explica únicamente por la calidad musical. También importa la existencia de colectivos, productores, colaboraciones recurrentes, estrategias de lanzamiento, cobertura de medios y escenarios que convierten una escena local en un movimiento reconocible. Esa infraestructura merece ser examinada cuando se pregunta por qué las mujeres todavía no ocupan un lugar equivalente en la conversación nacional.

Barranquilla también tiene una apuesta femenina: WANNA

Desde Barranquilla, WANNA, nombre artístico de Danna Castillo O’Byrne, presentó Carísima, un sencillo que Billboard Colombia describió como una apuesta de trap en clave femenina. La artista venía de publicar el EP Mi Beginning en 2025 y ha trabajado una mezcla de reguetón, trap y pop urbano. Su caso amplía el mapa y recuerda que la búsqueda de nuevas voces no pertenece a una sola ciudad.

¿Falta una reina o falta que la industria mire hacia ellas?

Los nombres y proyectos están ahí, pero no todos cuentan con el mismo alcance, recursos o exposición. Una canción viral puede abrir una puerta; sostener una carrera requiere producción, distribución, promoción, presentaciones, equipos de trabajo y oportunidades para colaborar con artistas que ya cuentan con audiencias consolidadas.

Por eso, hablar de una «reina del trap colombiano» puede servir como provocación editorial, pero no debería convertirse en una competencia artificial ni en una búsqueda de una sola representante. Lil Keren, Lee Eye, Viva Lives y WANNA tienen propuestas distintas, y reducirlas a una carrera por una corona borraría precisamente lo que hace valioso su trabajo.

La pregunta de fondo es si la industria musical, los festivales, los productores, los medios y las plataformas están ofreciendo a esas artistas las mismas oportunidades de desarrollo y visibilidad que han ayudado a consolidar la nueva ola masculina. También es necesario escuchar a las propias creadoras y conocer a las mujeres que todavía no aparecen en los reportajes nacionales.

El trap colombiano no necesita inventar una escena femenina: necesita mirar, documentar y amplificar la que ya existe. Desde Cali y Bogotá hasta Buenaventura, Medellín y Barranquilla, hay proyectos que merecen ser escuchados por su música y por el trabajo que hay detrás. La próxima gran figura femenina no tiene por qué salir de una sola ciudad ni parecerse a nadie más.

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