“Nonna Maxxing”: la tendencia viral que invita a vivir como abuela

Apagar el móvil, amasar pasta y sentirse bien: el fenómeno “Nonna Maxxing” que conquista a la generación Z
El video comienza con una escena mínima pero significativa: una joven deja su teléfono boca abajo sobre la mesa de la cocina. No lo apaga del todo, pero lo aparta. Después, la vemos amasando pasta, regando plantas, doblando un mantel, sirviendo café en una taza de cerámica y sentándose junto a una ventana abierta, sin auriculares, sin notificaciones, sin la obligación de transformar cada minuto en algo útil.
La frase que acompaña las imágenes dice: “Entering my nonna era”. Ese gesto pequeño, casi doméstico, resume una tendencia que crece en TikTok e Instagram con un nombre curioso: Nonna Maxxing. La expresión combina “nonna” (abuela en italiano) con el sufijo “maxxing”, que en el lenguaje de internet se usa para hablar de la búsqueda de potenciar o llevar algo al máximo. Pero aquí no se trata de verse mejor, rendir más o producir más. La idea es bastante menos ansiosa: vivir un poco más como una abuela italiana.
¿Qué es exactamente el Nonna Maxxing?
Cocinar sin apuro. Caminar al sol. Comer en una mesa de verdad. Cuidar plantas. Hacer pan. Tejer. Sentarse a conversar. Dormir la siesta sin sentirse culpable. Aburrirse un rato sin llenar el silencio con una pantalla. En esencia, el Nonna Maxxing propone recuperar los ritmos de vida que la aceleración digital y la cultura de la productividad han ido erosionando.
La tendencia tomó impulso después de que la marca Tallow Twins publicara un manifiesto invitando a pasar un “verano nonna”, con comidas caseras, rutinas lentas y más vida fuera del teléfono. Desde entonces, miles de usuarios empezaron a compartir sus propias versiones de esa fantasía cotidiana: tardes sin reloj, cenas largas, caminatas sin prisa y cocinas donde el tiempo parece correr distinto.
Lo que comenzó como una estética —manteles florales, tomates frescos, vestidos de lino, cocinas luminosas y música suave de fondo— ha evolucionado hacia un movimiento con un mensaje más profundo sobre el cansancio de una generación que creció conectada todo el día.
La generación que dijo basta al agotamiento digital
El éxito del Nonna Maxxing dice algo profundo sobre una generación que creció conectada todo el día y empezó a sentir que la vida digital le estaba cobrando factura. Durante años, las redes promovieron una versión hiperproductiva de la existencia. Había que levantarse temprano, entrenar, leer, emprender, organizar la semana, preparar comidas saludables, cuidar la piel, responder mensajes, crear contenido y, además, parecer relajado mientras se hacía todo eso.
El Nonna Maxxing aparece como una reacción a ese agotamiento. No propone una revolución ni una renuncia total a la tecnología. Nadie está tirando el celular al mar. Lo que muchos buscan es algo más modesto y, tal vez por eso, más posible: recuperar espacios donde no todo esté mediado por una pantalla.
“Me di cuenta de que no sabía cocinar sin poner un podcast”, cuenta Emma, de 26 años, en uno de los videos que circulan bajo esta tendencia. “No era porque quisiera aprender algo todo el tiempo. Era porque el silencio me incomodaba. Un día hice pasta sin escuchar nada y al principio me pareció raro. Luego, me di cuenta de que estaba disfrutando el momento”.
¿Moda pasajera o cambio de paradigma?
A primera vista, el Nonna Maxxing puede parecer una estética más: un filtro nostálgico aplicado a la vida cotidiana. Sin embargo, su rápida adopción por parte de millones de jóvenes sugiere que responde a una necesidad más profunda.
El fenómeno se inscribe en una tendencia más amplia de rechazo a la cultura de la hiperproductividad que ha dominado la última década. Movimientos como el “slow living”, el “quiet quitting” y ahora el Nonna Maxxing comparten un mismo diagnóstico: la vida digital nos ha prometido conexión y nos ha entregado ansiedad.
Lo que diferencia al Nonna Maxxing de otras tendencias de bienestar es su anclaje en lo doméstico y lo cotidiano. No se trata de retiros espirituales en Bali ni de costosas terapias alternativas. Se trata de acciones al alcance de cualquiera: cocinar, pasear, tejer, conversar. Gestos que no requieren tecnología, ni dinero, ni habilidades especiales.
El impacto en la salud mental de la generación Z
Los expertos en salud mental han observado con interés el auge de esta tendencia. La psicóloga Cristina Saiz, especializada en baja autoestima y depresión en la adolescencia, ha señalado que “el principal problema de los avatares hiperrealistas de IA es que eliminan la imperfección”, lo que puede generar “frustración crónica y a mayores problemas de salud mental”.
El Nonna Maxxing propone exactamente lo contrario: abrazar la imperfección, lo cotidiano, lo no mediado. En un mundo donde los filtros de Instagram y los avatares de IA nos muestran versiones idealizadas de la realidad, la tendencia de las abuelas italianas invita a reconectar con lo auténtico, lo manual y lo humano.
El Nonna Maxxing como resistencia cultural
Más allá de su dimensión individual, el Nonna Maxxing puede entenderse como una forma de resistencia cultural. En una sociedad que valora la velocidad, la eficiencia y la productividad, elegir vivir más despacio es un acto político. Es decir no a la lógica del rendimiento constante y sí a la experiencia vivida en su propio tiempo.
Las redes sociales son, al mismo tiempo, el problema y el lugar donde se conversa sobre el problema. El Nonna Maxxing se difunde en TikTok e Instagram, las mismas plataformas que contribuyen al agotamiento digital que combate. Esta paradoja no es casualidad: refleja la complejidad de una generación que busca desesperadamente formas de escapar de un sistema del que también forma parte.
Por ahora, millones de jóvenes en todo el mundo están apagando sus teléfonos, amasando pasta y redescubriendo el placer de una vida más lenta. No se sabe si el Nonna Maxxing perdurará como movimiento o se desvanecerá como tantas otras tendencias virales. Lo que sí parece claro es que ha tocado una fibra sensible en una generación que anhela algo que la tecnología no puede ofrecer: tiempo para simplemente estar.