UE obliga a Meta a abrir WhatsApp a chatbots rivales de IA

La Comisión Europea da un ultimátum a la tecnológica
La Unión Europea ha dado un golpe sobre la mesa en su pulso con las grandes tecnológicas. Este martes, la Comisión Europea ordenó a Meta Platforms ceder el acceso a su popular servicio de mensajería WhatsApp a los chatbots de inteligencia artificial de la competencia, incluyendo el ChatGPT de OpenAI. La medida, que busca frenar prácticas anticompetitivas, otorga a la empresa de Mark Zuckerberg un plazo de tan solo cinco días hábiles para abrir su plataforma de forma gratuita.
La decisión es el último capítulo de la investigación antimonopolio que Bruselas abrió el pasado mes de diciembre contra la firma estadounidense, después de que esta modificara unilateralmente su política para bloquear el acceso de proveedores externos de IA a su API de WhatsApp Business.
Fianza millonaria y recurso asegurado
La presión sobre Meta es máxima. La Comisión Europea ha advertido que si la compañía no cumple con la decisión cautelar en el tiempo estipulado, se enfrentará a multas de hasta el 10% de su volumen de negocio total anual. Teniendo en cuenta los ingresos de 2025, la sanción podría alcanzar la astronómica cifra de 20.000 millones de dólares.
Como era de esperar, Meta ya ha anunciado que recurrirá la orden. Un portavoz de la compañía calificó la medida como un “exceso regulatorio subvencionado por las muchas empresas europeas que pagan” y advirtió que permitiría a “OpenAI y algunas de las mayores empresas del mundo” acceder a la infraestructura de WhatsApp sin contraprestación económica.
Un precedente para el futuro de la mensajería
Esta orden de la UE marca un hito en la regulación de los llamados “mercados de plataforma”. Al equiparar el acceso a la API de WhatsApp a un “servicio esencial”, Bruselas busca garantizar que los gigantes tecnológicos no utilicen su dominio en un sector (la mensajería) para ahogar la competencia en otros emergentes, como el de los asistentes de inteligencia artificial.
La batalla está lejos de terminar, pero la decisión sienta las bases para un ecosistema digital más abierto e interoperable. Lo que ocurra en los próximos cinco días no solo definirá el futuro de la mensajería, sino también las reglas del juego para el desarrollo de la inteligencia artificial en el continente.